martes, 16 de octubre de 2007

La DialéctiKa


Georg Wilhelm Friedrich Hegel fue un filósofo alemán, el máximo representante del Idealismo y uno de los teóricos más influyentes en el pensamiento universal desde el siglo XIX.

Uno de los mayores aportes a la historia de la filosofía occidental fue su concepto de dialéctica. Hegel, siguiendo al filósofo clásico griego Parménides, afirmó: “lo que es racional es real y lo que es real es racional”. Hay que entender esto en los términos de su afirmación posterior de que lo absoluto tiene que ser considerado como pensamiento, espíritu o mente, en un proceso de continuo autodesarrollo. La lógica que rige este proceso de desarrollo es la dialéctica y por sí misma constituye un método de pensamiento.

El método dialéctico se basa en que el movimiento, proceso o progreso, es el resultado del conflicto entre opuestos. De forma tradicional, esta dimensión del pensamiento hegeliano se ha analizado en términos de tesis, antítesis y síntesis. Desde la perspectiva hegeliana cualquier cosa o pensamiento es; en cuanto se considera por sí mismo, separado de sus relaciones, resulta contradictorio puesto que termina por anularse. En otras palabras: algo es (tesis), en tanto se pone como ‘algo real’ y se opone a aquello que no es (antítesis). Por ejemplo, un marido es en relación a su mujer, en tanto no es su mujer sino el marido. Esto significa que la afirmación no es suprimida al negarse, sino que por el contrario, se afirma y se realiza a través de su negación en una unidad superior de la ella misma y de su contraria. Esa unidad superior (síntesis) es una composición integradora en la cual se reúnen tesis y antítesis: volviendo al ejemplo, marido y mujer conforman una pareja. Esta síntesis, por último, se convierte en una nueva tesis que genera otra antítesis, dando lugar a una nueva síntesis, conformándose así en un proceso de continuo autodesarrollo.

El movimiento dialéctico continúa buscando una nueva síntesis cada vez más concreta y determinada, en cambio hay otros métodos de pensamiento que buscan exactamente lo contrario, hacer todo lo que esté a su alcance para que la realidad sea lo más disgregada e imprecisa posible.

El método dialéctiKo se basa en el ocultamiento de los verdaderos progresos, buscando generar un conflicto que anule todos los movimientos. Es decir, más que de una diferencia en la realidad entre tesis y antítesis se hace una simplificada dicotomía entre lo que conviene “hacer creer” y lo que en verdad está pasando. En otras palabras: algo es, en tanto “hace creer” y se opone a aquello que no es, o sea “la verdad”. Por ejemplo, le hacemos creer al pueblo de Gualeguaychú que la causa de las Papeleras es una causa nacional, en tanto que esto no es la verdad, y si nos hubiera importado hubiéramos hecho algo en serio mucho antes. La síntesis es una composición integradora: nunca tomamos este problema en serio.

El método dialéctiKo es tan simple debido a que la visión de la realidad se realiza a partir de unos límites extremos pero también imprecisos. Cual Jano, el dios romano cuyas dos caras respectivamente miraban una al oeste y otra hacia el este, el pingüino resume en la suya tesis y antítesis. Con un ojo saluda al pueblo de Gualeguaychú por su tenacidad en la lucha, con el otro guiña al Uruguay para que Botnia inaugure después de las elecciones.

La síntesis tal vez la podremos sacar juntos después del 28 de octubre.